2012, un año lleno de celebraciones:
50º aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II
50º aniversario de la constitución de Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz.
20º aniversario de la celebración del Sínodo Diocesano.

lunes 26 de diciembre de 2011

Y CELEBRAMOS LA NAVIDAD...


El equipo de liturgia de nuestra parroquia, hace varias semanas, se propuso un reto: "este año vamos a volver a los orígenes de la celebración de la Misa de Nochebuena. Por eso no vamos a preparar el Belén viviente y sí que prepararemos una celebración sencilla, emotiva y que una, reúna y sirva de inicio para la cena de Nochebuena". Y, dicho y echo. Jamás pensamos que una celebración así pudiera convocar a tantísima gente que se congregó en nuestra parroquia. ¿Lo más significativo? Que un año más, y van muchos, familias completas participaran de esta celebración.
La Eucaristía comenzó con un gesto sencillo, apagando todas las luces y dejando que fuera Jesús quien iluminara nuestras vidas. A través de un camino de velas encendidas, que eran sostenidas por las manos inocentes de los niños, se fue abriendo paso la imagen del niño Jesús, sostenido por uno de los niños más pequeños y acompañado por un farol, llevado por otra niña, que iba iluminando el camino. Al colocar al niño en el lugar preparado, todos los niños dejaron sus velas a los pies del "pesebre", signo de nuestro seguimiento y de nuestra aceptación de esta luz, de esta vida, que nos viene de Jesucristo.
Tras la breve homilía, realizamos también otro gesto importante: la adoración del niño, pero este año con una novedad, y es que se invitó a que se acercaran por familias y que el más pequeño de la misma fuera quien besara al niño. En ese momento, los niños fueron colocando y "sembrando" las estrellas en las solapas de todos y los catequistas y miembros activos de nuestra comunidad parroquial repartían la felicitación navideña de la parroquia.
Al terminar la acción de gracias, un díptico informativo de Cáritas parroquial nos anunciaba la ayuda que se necesita y lo que se ha hecho hasta la fecha, que es mucho, y se hacía doble llamamiento: a nuestra colaboración con un kilo de azúcar o de legumbres en la misa de Nochevieja para destinarlo a los más necesitados del barrio, y para que colaborásemos con Cáritas, no sólo con medios económicos, sino como voluntarios.
Un año más damos gracias a Dios por lo vivido en esta celebración y, como no, seguimos pidiendo fuerzas e ilusión para se que sigamos acogiendo a todos.